El modelo sobre el papel
El Modelo Integrado de Planeación y Gestión (MIPG) es, en teoría, uno de los instrumentos más completos que ha desarrollado el Estado colombiano para gestionar la calidad y la eficiencia de sus entidades. Integra dimensiones de talento humano, direccionamiento estratégico, gestión del conocimiento, evaluación y control, entre otras.
En la práctica, sin embargo, la implementación territorial del MIPG muestra un patrón preocupante: muchas entidades lo abordan como un ejercicio de diligenciamiento de formularios para el FURAG, no como una transformación real de su forma de operar.
Por qué ocurre esto
Trabajando en la Alcaldía de Cali y en otros proyectos de apoyo institucional, he identificado tres causas principales:
Primero, la sobrecarga burocrática. El MIPG exige una cantidad considerable de evidencias, planes y reportes. Para entidades con equipos pequeños, esto se convierte en un fin en sí mismo, desviando esfuerzos de lo que realmente importa: mejorar los servicios.
Segundo, la rotación de personal. Cada cambio de gobierno trae nuevos equipos que desconocen los avances previos. La gestión del conocimiento, que el MIPG propone como solución, rara vez se implementa de forma sistemática antes de que llegue el próximo cambio.
Tercero, la desconexión entre planeación y ejecución. Los planes de acción existen, pero no siempre guían las decisiones reales del día a día. Existe una cultura de gestión reactiva que los modelos formales no logran cambiar por decreto.
Lo que sí funciona
No todo es negativo. He visto entidades que han logrado hacer del MIPG una herramienta viva:
- Aquellas que han asignado roles claros y con autoridad real a sus líderes de calidad
- Las que han conectado los indicadores del FURAG con los indicadores de gestión del día a día
- Las que han involucrado a los servidores de base, no solo a los directivos, en la comprensión del modelo
El camino adelante
La solución no es simplificar el modelo al punto de que pierda su esencia. La solución es acompañar su implementación con:
- Asistencia técnica continua, no solo en los momentos de reporte
- Incentivos reales para las entidades que demuestran mejora sostenida
- Menos indicadores de cumplimiento y más medición de resultado para el ciudadano
El MIPG tiene todo el potencial para ser el motor de una gestión pública de calidad. Solo necesitamos decidir si queremos un Estado que cumple formularios o un Estado que sirve a su gente.